En Bogotá, como en muchas otras ciudades de Colombia, tenemos muchos museos que narran la historia de nuestro país a través de las muestras artísticas, destacando entre ellos el Museo Nacional de Colombia, ubicado en la capital bogotana. Desde Nueva Lengua, te invitamos a que visites nuestra ciudad y este maravilloso lugar con nosotros, te contamos por qué:

Este museo está ubicado en la carrera séptima con calle 28, en pleno Centro Internacional de la ciudad, pero no siempre esa ha sido su ubicación. De hecho, desde 1823 había sido un museo “itinerante” que se transportaba de un lugar a otro; estuvo ubicado en la plaza de Bolívar por algunos años y sólo hasta 1948 se situó permanentemente en su actual edificio.

Pero, ¿qué había antes en el actual edificio del Museo Nacional? ¡Una cárcel! Por eso, al entrar en el museo con nuestros estudiantes notamos que la arquitectura del lugar es curiosa, con muchos pasillos que parecen celdas y escaleras desde donde se puede ver un panorama del museo. Es una arquitectura preciosa que cuenta la historia a través de sus paredes que, igualmente, cuenta con una sala que narra la historia de la antigua cárcel, con una maqueta enorme y reportajes tanto visuales como audiovisuales de la Bogotá antigua.

Cuando visitamos el museo con nuestros estudiantes hace algunos días, nos encontramos una muestra de la diversidad colombiana traducida en piezas indígenas de cerámica y orfebrería e incluso un aerolito (trozo de meteorito) que allí se alberga y nos dio la bienvenida al recorrido. P.K., estudiante canadiense, quien ha recorrido durante años Latinoamérica mientras estudia español, dijo nunca haber visto piezas iguales en otro lugar, ni haber podido tocar los relieves y texturas de algunas como lo permiten en este museo.

En una de las salas que visitamos, se presentaba la pluralidad de fiestas en Colombia mediante imágenes y símbolos de ellas, “a ustedes les gusta mucho celebrar y bailar”, expresó Diana entre risas pero también con algo de razón, empezando por nuestra fiesta actual de diciembre: las celebraciones navideñas en cada casa, hasta fiestas nacionales como el Carnaval de Blancos y Negros en Pasto, el Carnaval de Barranquilla o la Feria de Cali. Tal vez por eso existe el pensamiento de que en Colombia todos sabemos bailar, lo cual es un estereotipo amable, pero en nuestras fiestas sí bailamos, aunque no sepamos.

También visitamos un salón con múltiples muestras de los cambios históricos que el arte relata, con pinturas, esculturas y otras formas artísticas que contaban la historia social de nuestro país, hasta símbolos pequeños, como el ‘letrero’ de un bus que facilitó el transporte en una ciudad o el periódico del Bogotazo, un hecho histórico crucial. Por supuesto, dentro de este contexto histórico contado a través del arte, encontramos pinturas de varios artistas muy representativos de Colombia, como Fernando Botero o Alejandro Obregón.

Así mismo, encontramos en el museo una sala dedicada a la pluralidad colombiana, que tiene como máxima expresión el “Muro de la Diversidad”, una pared enorme llena de retratos de colombianos de todas las épocas, estratos sociales y apariencias. “Me gusta porque Colombia es un país muy grande y diferente, esto es una genial representación” dijo Damien, de Suiza. De hecho, en Colombia tenemos una encantadora diversidad en las condiciones climáticas y naturales, contando con climas cálidos, templados, fríos, zonas glaciares, páramos, etcétera; del mismo modo, la diversidad cultural es parte clave de nuestra identidad como país y de la riqueza humana colombiana.

También nos dimos una vuelta por la sala del Feminismo en Colombia, que nos permitió reconocer una de las muchas luchas sociales que se han liderado aquí, mediante recortes de periódicos, reportajes de televisión, libros y entrevistas. “Hay un poquito de toda la sociedad colombiana aquí”, dijo Shelsy, recogiendo un pensamiento común; por supuesto, es un museo nacional y habla del país, pero el trabajo de reunir de tantas formas diferentes la multiculturalidad del país fue nuestra cosa favorita. En un espacio de aproximadamente 25.000 piezas artísticas, se recoge la identidad de más de 50 millones de personas.

Desde luego, disfrutamos de un café al salir del museo en nuestro querido “Juan Valdéz” y algunos estudiantes compraron recuerdos en la tienda del museo antes de volver a sus países, tuvimos un gran cierre conversando en el jardín del museo.

Por eso, te invitamos a visitar nuestra ciudad y este museo, que celebra el reconocimiento de la diferencia y la diversidad de nuestro país, y donde puedes aprender sobre la historia nacional de formas divertidas, interactivas y hermosas como lo es el arte. ¿Qué esperas para acompañarnos?

Escrito por el profesor Kevin José Herrera Nueva Lengua Bogotá

Todos los artículos de este blog han sido escritos por los profesores de nuestra escuela y por estudiantes de diferentes países que viajaron a Colombia para aprender español.
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