Mucho se conoce sobre el escritor colombiano Gabriel García Márquez (1927-2014) y su novela más popular Cien años de soledad (1982) alrededor del mundo. También, es bien sabido por nativos y extranjeros que él patentó un nuevo estilo literario conocido como Realismo mágico, y que muchas personas asocian a la idea de exotismo de este tropical país. Ahora bien, aunque esta idea no está del todo alejada de la realidad, sí se puede asegurar que parte de la inspiración del autor para dar forma a este estilo narrativo, se sustenta en las costumbres, paisajes e historias de su tierra natal: Aracataca, y Cartagena y Barranquilla, ciudades que lo vieron crecer y formarse como reportero y escritor.

Gabriel García Márquez es el primero entre siete hombres y cuatro mujeres, es hijo de Gabriel Eligio García Martínez (1901-1984), hijo bastardo y telegrafista que había renunciado a su oficio para instalarse en Barranquilla como homeópata autodidáctica, y Luisa Santiaga Márquez Iguarán (1905-2002). De esta última heredó gran parte de la tradición familiar que marcó profundamente sus primeros siete años de vida, debido a que la infancia transcurrió en casa de sus abuelos maternos, Nicolás Ricardo Márquez Mejía (1864-1937) y Tranquilina Iguarán Cotes (1863-1947). Papalelo, como llamaban al abuelo, cierto día puso en sus manos un colosal libro ilustrado y en cuyas páginas afloraba el universo entero: un diccionario. Por su parte Mina, la abuela, curandera y repostera, le legó todo un séquito de mujeres. Entre tías, hermanas, indias chaperonas e hijas de alguien que habitaban la casa, el pequeño Gabriel descubrió, en lenguajes cifrados, los secretos femeninos mientras estas lo enjabonaban en la ducha.

Muchas de las personas extranjeras que visitan el país actualmente, aseguran sentirse muy a gusto y atraídos por las costumbres, clima y habitantes del país, aunque confiesan que se sorprenden ante una ciudad como Bogotá, tan fría, gris y lluviosa. Pareciese que la idea de la espesa selva tropical, los paisajes coloridos, los animales exóticos y el sol abrasador constante, se diluyera entre el cemento, el tráfico y la polución. Aunque lo que descubren finalmente, es una tierra de contrastes, un paisaje tan diverso como su gente y sus costumbres, una tierra de realismo mágico donde todo puede pasar, porque a veces parece salido de una historia de ficción. Tal vez la sensación que algunos de ellos perciben al llegar a Colombia es la misma de esos primeros conquistadores españoles que, bajo el mando de Cristóbal Colón, fueron descubriendo esta tierra y consignando en sus diarios historias de Amazonas, sirenas y monstruos fantásticos.

Y no es de extrañar que la tierra del realismo mágico que presenta García Márquez en sus muchas historias, tal vez representada en la icónica Macondo, coincida con la realidad de muchas personas que visitan y viven en este país. Hay una reconocida frase que reza: la realidad supera la ficción, y que aplica perfectamente a la idea que tenemos de Colombia. Por ejemplo, en una compilación de crónicas y reportajes del autor, este cuenta la historia de una Marquesita, conocida como la Marquesita de la Sierpe, y que al parecer inspiró una de sus novelas: Del amor y otros demonios (1994). Esta es una legendaria terrateniente española que vivió en la región mucho tiempo atrás, conocida por sus muchos milagros y por poseer una gran riqueza. El autor la describe como:

La Marquesita era una especie de gran mamá de quienes le servían en La Sierpe. Tenía una casa grande y suntuosa en el centro de la que ahora es conocida como La Ciénaga de la Sierpe […] podía estar en varios lugares a la vez, caminar sobre las aguas […] Lo único que no podía hacer era resucitar a los muertos, porque el alma de los muertos no le pertenecía. “La Marquesita tenía pacto con el diablo”, explican en La Sierpe. (García Márquez, 1982, p. 14)

Todo alrededor de la Marquesita es mágico. No solo es dueña de una gran riqueza, sino que también heredó, a ciertas personas seleccionadas, algunos de sus poderes sobrenaturales como curar a los mordidos de serpientes o sanar a las reses atormentadas por los gusanos.

Así las cosas, y aunque García Márquez nunca lo concibió como tal, alrededor suyo se forjó toda una leyenda, un movimiento, un universo completo, donde la realidad, llena de historias increíbles, paisajes coloridos y demás, conforman la idea del realismo mágico. En esta tierra diversa hay espacio todos lo que quieran descubrir lo que es Colombia, pero con los ojos de un niño pequeño que descubre por primera vez la lluvia. Así pues, que: ¡Bienvenidos a la tierra del realismo mágico!

Por: Diana Marcela Loaiza

Bibliografía: García, G. (1982). Crónicas y reportajes. Medellín: Oveja Negra.

Todos los artículos de este blog han sido escritos por los profesores de nuestra escuela y por estudiantes de diferentes países que viajaron a Colombia para aprender español.
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