En Bogotá tenemos una de las centrales de mercado más grandes de Latinoamérica, su nombre es Paloquemao. Ubicado en un sector popular y central de la ciudad, es un punto urbano conocido por todos los bogotanos como el lugar en donde se consigue todo lo que concierne a la cocina: frutas, vegetales, carnes, especias y una increíble cantidad de flores y plantas, con variedad nacional y también de exportación.

En nuestra ciudad, es común tener pequeñas tiendas en cada barrio, del sur y del norte, en donde podemos comprar los ingredientes para nuestras comidas diarias; todas esas pequeñas tiendas de barrio que indirectamente contribuyen a la construcción de comunidad barrial, así como la manía de los bogotanos de llamar “vecino” a cada persona que vemos, encuentran en Paloquemao su central de abastecimiento.

Visitamos con nuestros estudiantes de Bogotá este corazón gastronómico para ver la diversidad de flores de Colombia y probar muchas de las frutas típicas y únicas de nuestro país. Probamos primero el mango de azúcar, cultivado en 16 regiones diferentes del país, especialmente en el Tolima. Es un mango pequeñito y muy dulce que todos nuestros estudiantes aman, pero que nos obliga siempre a lavarnos las manos después de probarlo. Fue la favorita de John de Australia y Warren de Canadá, quien compró 2 libras para llevar a su casa.

Colombia es el principal productor a nivel mundial de la ‘granadilla’, cultivada en las montañas de los Andes, se conoce como la fruta de la pasión dulce, que tiene una cáscara que parece la piel de un huevo pues necesita quebrarse para encontrar adentro las semillitas recubiertas de fruta dulce. Con nuestros estudiantes “descubrimos” una nueva forma de comerla, usando su cáscara como cuchara para poder compartirla; fue la favorita de Claudia, de Estados Unidos y Marlies de Austria.

Luego compramos una cajita de ‘uchuvas’, una de las frutas más producidas en toda América del Sur, principalmente en Perú, Colombia y Ecuador. Sam, de Inglaterra, catalogó a esta fruta como un mini-tomate: naranja muy dulce. Fue su favorita, igual que la de Noam, de Israel, especialmente por la curiosa flor que recubre la fruta antes de ser recolectada y le dan una textura suave al probarla.

Probamos también el ‘mamoncillo’, una fruta de máximo dos centímetros de diámetro que crece en árboles de unos 30 metros de altura en la selva colombiana. Es una fruta con un color neutro dentro de una cáscara verde dura; al abrirlo la mayoría de los estudiantes dicen que es ‘lichi’, pues es visualmente muy familiar, pero el sabor es completamente distinto: “como un vino, seco y mojado”, dijo Annie, de Canadá y Gan, de China, quien lo encontró increíblemente similar al ‘rambután’, un fruto asiático que conocemos en Colombia como el mamoncillo chino.

Finalmente, probamos el ‘zapote’, una fruta muy similar al mango normal pero con un color naranja fuerte en su interior, parecido al tono de la zanahoria. Tiene un sabor muy fuerte, entre dulce y amargo que la hace una fruta única, además de tener una cáscara verde muy oscura que oculta su naranja neón; nuestra amiga tendera de la plaza, Yency, lo abrió en diferentes rebanadas para compartirlo. Para mí, la fruta más polémica de Colombia, porque solo tienes dos opciones: o la amas o la odias. ¡Nuestros estudiantes eligieron la primera opción!

Escrito por la profesora Daniela Noy–  Nueva Lengua Bogotá

Todos los artículos de este blog han sido escritos por los profesores de nuestra escuela y por estudiantes de diferentes países que viajaron a Colombia para aprender español.
“ Viaja tu también y estudia español en NUEVA LENGUA“

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A medida que seguimos probando muchas otras frutas como la gulupa, la pitaya, el anón, el lulo, la mora e incluso el higo, fruto del cactus, nuestros estudiantes escribieron sus nombres, practicaron nuestras preguntas famosísimas: ¿cuánto cuesta eso? Y ¿cómo se llama esto? Compararon las frutas con las que encuentran en sus países y aprendieron a pedir “ñapa”, un pequeño regalo extra que solemos pedir en Colombia después de hacer una compra.

Finalmente, terminamos nuestra jornada, algunos tomando un café y otros chocolate a base de cacao puro, o de chucula, un producto con cacao que presenta una propuesta alternativa de bebida, mezclándolo con diferentes semillas y productos naturales de nuestra bellísima región en Boyacá, un producto completamente colombiano que nos encanta en los hogares colombianos.

Concluimos entonces, en nuestro camino de vuelta a la escuela, que lo importante de conocer una cultura “desde el paladar”  es que alimentas tu cuerpo con las sensaciones que construyen la cultura colectiva de una comunidad, así como la experiencia de comprar con los locales y participar en sus interacciones diarias es muy importante para aprender español en un espacio de inmersión. ¡Te invitamos a nuestra Colombia diversa!

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