Aprender un nuevo idioma es un reto que muchos recomiendan empezar cuando eres un niño o adolescente, porque tu cerebro tiene mayor capacidad de aprehensión de los conceptos y de adaptabilidad a nuevas reglas que, quizá, en tu idioma natal, no existen. Sin embargo, en Nueva Lengua conocimos a una estudiante a quien le gusta desafiar esta idea.

“Para mí, lo más importante es valorar el intento, no hablar perfecto”, dice Bárbara, de 80 años, una mujer estadounidense, nacida en New York, que ha vivido en muchos países del mundo y acepta que su mayor pasión es conectar con las personas. Por eso, aprender español mientras vive en Colombia ha sido muy importante para ella. No sabe exactamente qué la motivó a entrar en una escuela de español con 77 años, pero se siente agradecida de haber elegido Nueva Lengua: “la primera vez que estuve en la escuela, por 4 semanas en 2019, me sentí en familia, este año cuando volví, había mucha gente nueva, pero solo estar en este lugar, me recuerda que tengo una comunidad en Colombia, como otra familia”. 

Barbarita, como le dicen cariñosamente algunas personas de la escuela, estima haber aprendido unas 100 palabras en cada país en donde vivió, como Francia o Palestina. Desde las frases de supervivencia hasta palabras específicas que le ayudaban a interactuar con los nativos de los lugares: “La gente me trata muy diferente cuando trato de hablar su lengua, es una experiencia diferente, porque yo estoy tratando. Cometo errores pero no es importante…”, Bárbara tiene amigos por todo el mundo, o en sus palabras “un pedacito de mí en cada país”, y es seguro que no habría conseguido esa conexión con otros sin su poderosa idea de que lo más importante siempre es intentar.

Las costumbres y la cultura de un lugar tienen una gran puerta de entrada mediante la lengua, porque justamente estas costumbres son construidas y establecidas por las personas que viven en un lugar, curiosamente, las lenguas funcionan de la misma forma, si bien tienen las estructuras gramaticales y las reglas, somos los hablantes de cada idioma quienes le damos sentido a sus palabras. En el caso del español, Bárbara lo ha aprendido y vivido durante mucho tiempo; de la misma forma, encuentra otras puertas en el baile, cuyas lecciones privadas, principalmente de salsa, toma tres veces por semana en la escuela, y disfruta practicando con otros estudiantes en las clases grupales. Así mismo, disfruta la comida colombiana; en una ocasión visitamos con ella y otros estudiantes la Plaza de Paloquemao, en donde Bárbara siempre disfrutó hablando con las personas, interactuando y conectando con ellas mientras disfrutaba de sus frutas colombianas favoritas.

Para Bárbara, es vital llegar a un lugar y poder saludar a una persona, dar las gracias y despedirse: “Cuando veo su sonrisa, it warms my heart, es un intercambio”. Una palabra amable en español a cambio de una sonrisa. “Para mí es importante creer que la persona tiene valor y es valiosa esa conexión de 30 segundos con alguien que genera un “hola” o un “bonjour” ”. Bárbara afirma que es importante saber que cuando tú viajas y conoces otros lugares, la idea equivocada que tienen muchas personas de ser el centro del mundo, simplemente desaparece. No hay un centro del mundo, todos estamos alrededor, por eso, hablar con otra persona y recibir una respuesta es una forma casi mágica de conectar con el mundo que te rodea.

Cuando le pregunté qué ha sido lo más difícil para ella en su proceso de aprender español a los 80 años, su respuesta fue: “pensar antes de hablar”, seguido de una risa. Dice que, toda su vida estuvo acostumbrada a expresar todo lo que tenía en su cabeza, sin un filtro específico porque manejaba el inglés de forma natural, pero en español, este filtro fue necesario: “If I spoke more slowly I would speak better, because it’s hard to let go the idea of just expressing, a mí me emociona mucho hablar y es difícil pensar antes de hacerlo”.

Después de haber estudiado en la escuela por más de dos meses, haber conocido personas de todos los países, haciendo amigos gracias a su increíble capacidad de empatía con los demás, Barbarita tuvo su última clase en Nueva Lengua el 24 de junio, al preguntarle cuáles son sus planes para el español solo pudo decirme que va a continuar estudiándolo, conversando con personas, estudiando su gramática y manteniendo su nivel B2, como diríamos en español, viento en popa. Como todo proceso de aprender una lengua: tienes un punto de inicio pero nunca un punto final, continúas en él toda tu vida, y como dice Barbarita: lo importante es intentar, y seguir intentando cada día.

Por: Daniela Noy

Todos los artículos de este blog han sido escritos por los profesores de nuestra escuela y por estudiantes de diferentes países que viajaron a Colombia para aprender español.
“ Viaja tu también y estudia español en NUEVA LENGUA

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