“Los idiomas se dispersan sueltos de madrina, se mezclan y confunden, disparados hacia el destino ineluctable de un lenguaje global” – Gabriel García Márquez 

En la escuela Nueva Lengua, con sedes en Medellín, Cartagena, Ibagué y Bogotá, todas ellas en Colombia, cultivamos un profundo interés por destacar la riqueza de la cultura colombiana y fomentar el turismo en diversas ciudades. En este mismo sentido, el idioma español actúa como el vehículo que facilita esta conexión. A continuación, presentamos una breve reseña de la historia de este idioma y las expresiones informales que pueden surgir de su uso. 

Así comienza todo 

Hemos sido testigos de las significativas transformaciones que ha experimentado nuestro idioma desde la romanización en el siglo II. En ese momento, las lenguas empezaron a convertirse en meras variedades, dando lugar a lenguas románticas o neolatinas como el portugués, el gallego, el catalán, el francés, el italiano, el rumano y, por supuesto, el castellano. 

El español, actualmente la segunda lengua más hablada con aproximadamente 400 millones de personas, tiene sus raíces en el latín, predominante en el Imperio Romano. Tras la caída de este imperio, el uso del español ha experimentado cambios significativos en su gramática, fonética, morfología, sintaxis, configuración, uso y reconocimiento social. Las normas lingüísticas han desempeñado un papel crucial en elegir y regular el uso apropiado del español, que se ha expandido, consolidado y normalizado en Europa y América Latina. 

Orientar adecuadamente el idioma: normas y uso 

La preocupación por controlar el idioma ha llevado a la creación de manuales, guías y libros que indican el uso “apropiado” del español. A menudo, tendemos a creer que estas normas son las únicas correctas, aprendiéndolas para no parecer poco cultos. Entidades como la Real Academia Española (RAE), la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE), la Academia Norteamericana de la Lengua Española (ANLE) han recopilado los errores más comunes para promover un uso más apropiado del español. 

Sin embargo, estas normas generan controversias, ya que algunas sugerencias pueden resultar absurdas o poco aceptadas por aquellos que creen conocer la lengua castellana.

 

Propuestas como eliminar la “H” y la “V” o suprimir algunos acentos han generado debates. Más allá de estas modificaciones, la intención es simplificar la lengua, dándole espacio a aquellos que siempre la han utilizado de manera informal. Aunque los cambios lingüísticos son diacrónicos y la lengua evoluciona con el tiempo, muchos se basan en errores comunes de los hablantes. 

Tomemos como ejemplo palabras como “amigovio”, “espanglish” y “güisqui”, antes mal vistas pero ahora aceptadas por la RAE. A pesar de ello, hay quienes no comparten cambios que se apartan de la etimología original, alejándose demasiado de la palabra original. 

Los otros hablantes: un lenguaje que persiste 

No todos comparten la preocupación por decir “haiga” o “haya”, “hubieron” o “hubo”, “iendo” o “yendo”. Hay grupos de hablantes que, por preferencia, mantienen variedades lingüísticas diatópicas vinculadas a su lugar de origen, ya sean regionales o locales. 

Aunque se nos indica cómo expresarnos y cuándo usar ciertos registros, como el estándar, el cotidiano y el culto, ¿quién tiene el derecho de imponer un vocabulario que no es propio del hablante? ¿Por qué aspirar a una competencia comunicativa “correcta”? Esta presión puede restringir la libre expresión, llevando a la pérdida de identidad cultural y personalidad. 

Es crucial respetar las decisiones de hablantes, especialmente aquellos del campo, iletrados o analfabetos. La falta de dominio del español no implica desconocimiento. Otras formas de expresión son válidas y correctas, no solo para un contexto, sino para todas las esferas sociales. ¿Qué tipo de sociedad seríamos si juzgamos o no permitimos el uso independiente del idioma? 

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Todos los artículos de este blog han sido escritos por los profesores de nuestra escuela y por estudiantes de diferentes países que viajaron a Colombia para aprender español.
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